Hace mucho tiempo que no escribía en el blog, tanto, que casi me había olvidado de que lo tenía abierto. Pero es que, en este tiempo no he tenido tiempo de pensar en escribir ni un poquito, bastante tenía con cuidarme.Me tocó estar al otro lado de la cama, pues en este “kit kat“ he estado ingresada dos veces y una de ellas para quitarme la vesícula (cosas que pasan), aunque para qué engañarnos, no la echo mucho de menos, y tampoco los dolores (no tengo ni idea de cómo son los dolores de un parto, pero seguro que estos se le parecen…).
Quitando este tipo de cosas la verdad no hay mucho que contar, pues mi vida sigue igual de tranquila y sin cambios. Aprovechando el tiempo libre (que hasta ahora he tenido mucho) que no estoy con Raúl en estudiar para ver si conseguimos un huequecico en la sanidad madrileña (qué chunga está la cosa!!!) o una plaza para poder el día de mañana traer chiquillos al mundo (si lo de la sanidad madrileña estaba chungo, mejor no hablar de cómo está esta parte de la historia…)
Y esperando que llegue pronto octubre para ir de viaje a Praga, Viena y Budapest, a despejarnos un poco (más) ya que con estas vacaciones de verano no he tenido bastante...
