
Me gusta seguir siendo una niña.
Me encanta levantarme un sábado por la mañana y preguntarme ¿qué echarán hoy en la tele?
No me gustan las responsabilidades de los mayores.
No me gusta despertarme temprano para tener que ir a trabajar, ni pensar que tengo que llegar a final de mes (bueno, esta es una de las preocupaciones que a partir de ahora estará presente en mi cabeza), ni que tengo que pagar la letra de no sé qué, ni ninguna de las preocupaciones de los adultos.
No me gusta pensar que me tengo que despertar pronto para ir a la cola del paro, ni tener que hacer todos los papeles del mundo antes de irme a vivir a Madrid, no me gusta pensar en que tengo que buscar trabajo, que tenemos que buscar piso…
Que estoy agobiada no es ninguna sorpresa y que me gustaría que todas estas cosas hubieran pasado ya, tampoco.
Por eso imagino que estoy en una película de dibujos animados, sólo que esta dura algo más de dos horas.
¡Menos mal que el final de todo esto merece la pena!
