viernes 6 de junio de 2008

Una de trabajo


Me gusta hacer la consulta de pediatría.

Hay compañer@s a l@s que cuando les dicen que lo que tienen que hacer es la consulta de pediatría les da un poco de reparo, no les gusta la idea de tener que trabajar con niños.

Me lo paso pipa "jugando" con los chiquitajos, haciéndoles monerías de esas que seguro que si pudieran hablar dirían algo así como "¡mira la payasa esta! y seguro que se piensa que es la única que hace estas cosas" porque los pobres, tienen que estar hartos de que siempre les hagan las mismas tonterías.

¡Pero me encanta! y en realidad el trabajo no es nada del otro mundo: preguntarle a las madres las cuatro cosas de siempre, pesar a lo niños, medirlos y darles 4 pinchazos. Y las mismas recomendaciones una y otra vez, tanto, que al final terminas pareciendo un lorito...

Ahora viene la parte en que... "oh! ¡qué cruel! ¡le gusta pinchar a los niños!", y sinceramente no, la verdad es que pincharlos es la parte que menos me gusta de todo, pero luego hago razonamientos que me ayudan a no verme como la mala de la película en la consulta "Claro! es que yo los pincho, pero más vale que lloren por esto ahora, que el día de mañana no se acuerdan, a que más tarde les pase algo por no estar correctamente vacunados". Y así me quedo yo más tranquila.
A lo que iba, que me gusta trabajar con niños, bueno, me gustan los programas de salud, en los que todos los niños que vienen están sanitos, y no hay ninguno que lo esté pasando mal (quitando el momento del pinchazo) o en general casi ninguno.

Imagino que no podría ser capaz de trabajar en una planta de oncología pediátrica, esa planta me daría más lástima, pero bueno, son cosas que pasan, desgraciadamente.


Pues lo que yo decía, que me encanta trabajar con niños, que me encantan los niños, aunque por el momento, mejor que los niños sean de otros...