lunes 3 de diciembre de 2007

A un día monótono...

Estoy cansada de la rutina.
La vida diaria no hace nada más que mostrarme un nuevo día en el que, el 99% de los casos es lo mismo que los anteriores. Trabajo, casa, trabajo, casa… el mismo ciclo una y otra vez.

Aunque bueno, siempre hay alguna cosa que sale de la rutina (pocas, pero haberlas, haylas…), por eso el 1% de margen de error, aunque en alguna ocasión podríamos darle incluso un 10, 20 ó 30%, dependiendo de la intensidad del asunto y de lo que perturbe esa monotonía.

Gracias a lo que sea, parece que dejé atrás, hace algunas semanas los malos momentos, la mala racha, o como quiera llamarse a ese punto de inflexión que durante “x” días marcó mi ciclo vital.
Echando la vista atrás, tampoco está tan mal esto de la rutina.

En ocasiones me gustaría tener una máquina del tiempo, una de esas que pueden hacerte retroceder, para ahora, una vez que ha pasado todo, afrontar las cosas desde otro punto de vista. Cierto es, que tampoco se puede asegurar hacer las cosas de otro modo, pero si que se puede estar algo más preparada para recibir los golpes (por lo menos sabes por donde te van a venir).

Así que, para que vamos a engañarnos, dentro de lo malo, no está tan mal esto de la regularidad, y si algo tiene que sacarme de ella, mejor que sea que me ha tocado la lotería o cualquier cosa así, que no quiero tener que inventar la máquina del tiempo para volver atrás y traerme de nuevo a este mundo en el que sé casi al 100% que va a ocurrir en mi vida.

A un día monótono otro
monótono, invariable sigue: Pasarán
las mismas cosas, volverán a pasar-
los mismos instantes nos hallan y nos dejan.

Un mes pasa y trae otro mes.
Lo que viene uno fácilmente lo adivina:
son aquellas mismas cosas fastidiosas de ayer.
Y llega el mañana ya a no parecer mañana.


Versión de Miguel Castillo Didier

1 comentarios:

Bjr dijo...

La rutina no está mal cuando la diseña uno mismo...