martes 16 de octubre de 2007

Mentiras...


¡Odio las mentiras!
Si, si hay algo que realmente me molesta en este mundo es que la gente me mienta. Y lo que me molesta más todavía, es que lo hagan y yo sepa que lo están haciendo… ¿Qué cosas tiene la vida verdad?

Pues bien, no sé si por desgracia, o por suerte, gracias a mi profesión sé muchas veces cuando la gente me está mintiendo, o me está omitiendo información, que más o menos puede significar lo mismo…

Veréis, hoy en la consulta tuve un paciente al que le llevo diciendo durante… cosa así de 3 semanas que pida cita con su médico. Pues bien, una vez más (las enfermeras es que nos repetimos hasta la saciedad…) volví a preguntarle lo mismo, y con la historia de éste abierta delante de mis narices me dice “Tengo cita para este jueves…” (Pues debía ser en cualquier otro sitio, porque en este centro de verdad que no…).

A lo que iba, que no me gusta que me falsifiquen la información, sea por lo que sea no le encuentro ningún sentido a estas cosas. Las mentiras nunca terminan bien…

No sé si es que debo de tener un poco cara de tonta, o de ingenua o como sea que lo queráis llamar… Aunque puede que si que sea eso, que debo tener cara de crédula ¡porque si no yo no me lo explico…!

Aunque bueno, para qué vamos a engañarnos, las únicas mentiras a las que debemos de darles importancia son a las de las personas que realmente nos importan, a esas que en ocasiones nos dice quien más queremos para no hacernos daño, esas que llegado el momento son las que más duelen, porque si tuviera que dar importancia a todas las mentiras que me dicen a lo largo del día, estaría que me tiraría de los pelos…

Así que nada, seguiré pecando de ingenua, porque siempre se juega con muchos puntos de ventaja…