lunes 27 de octubre de 2008

Praga, Viena y Budapest

Después de estar tanto tiempo esperándolo llegó el día, por fin llegaba el momento de irse de vacaciones… (¡Cómo si no hubiera tenido suficientes durante el verano! Lo sé)

El destino era Praga, Viena y Budapest y bueno, como nosotros somos de lo más tranquilo del mundo y cuando vamos de viaje no tenemos ganas de comernos demasiado la cabeza, nos fuimos con un viaje organizado de esos de todo incluido para no tener que pensar demasiado.


La gente de estos sitios es especial, la verdad que no los ves muy risueños por las calles, y si hay un grupo de españoles cerca (porque en las calles por la noche había casi más españoles que praguenses, vieneses o aquincenses (lo que da de si wikipedia…)) seguro que se nos nota quienes somos por varios motivos…


El primer destino fue Praga, sitio que me recordó a Brujas en muchos aspectos, imagino que por eso de que también es una ciudad medieval.

También estuvimos en la ciudad de Karlo Vivari, una ciudad balneario a unas 2 horas de autobús de Praga.
Además de encontrar unos paisajes maravillosos y unas vistas espectaculares desde lo alto de la ciudad, te encuentras con casas (bueno, más bien casones) que parecen sacados de los cuentos de hadas (enserio, a mi me pareció ver por ahí el castillo de la Bella Durmiente ;P).

La peculiaridad que tiene esta ciudad es que dicen que sus aguas son curativas, pero no solamente se trata de meterse a bañarse en ellas, la gente tiene que beber agua que sale de las fuentes a diferentes temperaturas (73 ºC la más caliente….), que curar no se si curarán, pero una limpieza te hacen seguro…


El siguiente destino fue Viena, donde encontramos entre otras cosas

una réplica de las casas de Villajoyosa. Todo el mundo se piensa que cuando llega a Viena lo que va a ver son magníficos palacios donde estuvo Sisí Emperatriz, pero no, además de eso y la Ópera hay algunas cosas más que ver (Aunque vaya tela con el Palacio de Verano de la Emperatriz…)


Nuestra sorpresa más grande al llegar a Viena fue el hotel, resulta que como al que íbamos estaba completo, nos cambiaron a otro recién montadito (a pesar de que alguna “solitaria” dijera que le parecía salido de Ikea) donde cada habitación era de un color y muy bien comunicado con el metro, vamos, una maravilla…


Pues bueno, en Viena, mientras la agencia daba la opción de ir a ver una concierto (que va a ser que no…), nosotros nos fuimos a pasear por la ciudad de noche, a ver que nos enseñaba. La verdad que si una cosas tenían estos sitios es seguridad, como bien dijo el guía “ya puede una niña de 16 años en bicicleta andar sola por el barrio de las putas a las 3 de la mañana, que no le va a pasar nada” y es que, aunque fuera mentira, como el guía te lo había dicho con tanta seguridad, más seguros que íbamos nosotros pensando que era verdad no iba nadie…
Lo más emocionante de esa noche, nuestra aventura para buscar la casa donde vivió Mozart durante algún tiempo ( y mira que a mi la música clásica… aunque bueno, c
omo estaba en la guía había que ir a verlo…), pero no, la verdad es que pensé que la casa donde Schumann vivió durante 8 meses era más emocionante para ver que la de Mozart (¡dónde vamos a parar…! Jaja cosas que tiene el no saber leer bien una guía…)


En fin, al día siguiente visitamos por la mañana el palacio de verano de la señorita Sisi, un mini Versalles (todo el mundo quería un Versalles para ellos… ¡qué raro!). Pues eso, muy bonito, pero muy difícil de limpiar. Y los jardines… ¡Cómo se nota que por allí llueve mucho…!


Por la tarde, nos fuimos de visita por nuestra cuenta y claro, estando en Viena no podía dejar a mi chiquillo sin que viera el campo del Ernt Happel . Si es que ya lo decía el muro donde todo español que pasaba por ahí dejaba su huella “Con chorizo y salchichón, ESPAÑA CAMPEÓN!”. Pues bueno, con mi “estupendo” inglés conseguí que nos dejaran pasar dentro a echarnos unas foticos… Ays… la cara de mi chiquillo no tenía precio…



Después al Museo de Ciencias Naturales, a ver la Venus de Willendorf, que es una cosa muy pequeña (11 cm)... aunque si alguien entra a robarla, mejor que se asegure de que se lleva la correcta, porque el museo está lleno de réplicas...


Y después de la visita a Viena, el último destino era Budapest.

De este sitio poco que contar, porque la impresión que me llevé fue tan mala, que si el viaje hubiera sido a la inversa me habría dejado un mejor sabor de boca de la ciudad... No es que Budapest sea una ciudad fea (bueno sí, un poco) es que además está muy mal cuidada. El guía nos dijo que era una ciudad segura, pero por aquí no caminaba yo tan tranquila como por las otras dos. A cada paso que dabas, un borrachín tirado en el suelo, o alguien durmiendo entre cartones...


Pues bueno, que lo que nos llevamos de Budapest fue el Museo del Terror, que no sale en las guías, dedicado a cuando Hungría estuvo ocupada por los nazis y comunistas. Sobrecogedor sobretodo el viaje en ascensor que tienes que hacer para llegar a la planta baja del edificio (lugar donde están las celdas y salas de interrogatorio). Te montas en el ascensor y se te apagan las luces. Entonces, en la parte de atrás se enciende una pantalla donde uno de los encargados de limpiar aquel lugar te cuenta como trataban a los presos. Justo cuando termina de contarte como vivió el aquel infierno, el ascensor llega al suelo y se abren las puertas (chungo, chungo...).


Otra cosa que merece la pena es un paseo en barco por el Danubio de noche, además de que nosotros nos lo supimos montar muy bien por nuestra cuenta (Paseo en barco, copa de champan + un refresco o copa de vino o agua + audioguía en castellano + mantita para taparte mientras estás en la cubierta del barco --> Sólo 17€ diciendo que éramos estudiantes españoles...)

En fin, que después de estar tanto tiempo esperando a que llegara el viaje, se me pasó volando, como todos...

domingo 21 de septiembre de 2008

Vuelta de vacaciones

Hace mucho tiempo que no escribía en el blog, tanto, que casi me había olvidado de que lo tenía abierto. Pero es que, en este tiempo no he tenido tiempo de pensar en escribir ni un poquito, bastante tenía con cuidarme.





Me tocó estar al otro lado de la cama, pues en este “kit kat“ he estado ingresada dos veces y una de ellas para quitarme la vesícula (cosas que pasan), aunque para qué engañarnos, no la echo mucho de menos, y tampoco los dolores (no tengo ni idea de cómo son los dolores de un parto, pero seguro que estos se le parecen…).


Quitando este tipo de cosas la verdad no hay mucho que contar, pues mi vida sigue igual de tranquila y sin cambios. Aprovechando el tiempo libre (que hasta ahora he tenido mucho) que no estoy con Raúl en estudiar para ver si conseguimos un huequecico en la sanidad madrileña (qué chunga está la cosa!!!) o una plaza para poder el día de mañana traer chiquillos al mundo (si lo de la sanidad madrileña estaba chungo, mejor no hablar de cómo está esta parte de la historia…)


Y esperando que llegue pronto octubre para ir de viaje a Praga, Viena y Budapest, a despejarnos un poco (más) ya que con estas vacaciones de verano no he tenido bastante...

lunes 9 de junio de 2008

Paranoias...



Sigo sin entender muchas de las cosas que ocurren a mi alrededor.
Es como si se me escaparan de las manos teniéndolas a escasos centímetros de mi.

Imagino que son cosas que pasan porque tienen que pasar, que son cosas inevitables, que como bien dice está palabra no podemos impedir que sucedan, simplemente ocurren porque está así escrito, porque tiene que pasar así, y yo, no puedo ser nada más que una simple espectadora a esperarlas venir.

Continúo llena de odio, de ira, de rabia... cualquiera que sea el sentimiento que queramos elegir, seguramente yo sigo teniendo mucho de eso dentro de mi.
Se que no está bien y que "el tiempo lo cura todo", pero, al contrario de lo que está frase significa, yo no creo que el tiempo lo cure todo, no por lo menos a mi, que soy una persona muy rencorosa, sobretodo con las personas que no se merecen que ese resentimiento desaparezca, porque las cosas... ¡siguen sin venir a cuento...! y la vida sigue sorprendiéndote cuando menos te lo esperas...

En fin, locuras, razonamientos ilógicos (aunque con mucho sentido común) que rondan mi cabeza, y que de vez en cuando, es bueno dejarlos salir...

viernes 6 de junio de 2008

Una de trabajo


Me gusta hacer la consulta de pediatría.

Hay compañer@s a l@s que cuando les dicen que lo que tienen que hacer es la consulta de pediatría les da un poco de reparo, no les gusta la idea de tener que trabajar con niños.

Me lo paso pipa "jugando" con los chiquitajos, haciéndoles monerías de esas que seguro que si pudieran hablar dirían algo así como "¡mira la payasa esta! y seguro que se piensa que es la única que hace estas cosas" porque los pobres, tienen que estar hartos de que siempre les hagan las mismas tonterías.

¡Pero me encanta! y en realidad el trabajo no es nada del otro mundo: preguntarle a las madres las cuatro cosas de siempre, pesar a lo niños, medirlos y darles 4 pinchazos. Y las mismas recomendaciones una y otra vez, tanto, que al final terminas pareciendo un lorito...

Ahora viene la parte en que... "oh! ¡qué cruel! ¡le gusta pinchar a los niños!", y sinceramente no, la verdad es que pincharlos es la parte que menos me gusta de todo, pero luego hago razonamientos que me ayudan a no verme como la mala de la película en la consulta "Claro! es que yo los pincho, pero más vale que lloren por esto ahora, que el día de mañana no se acuerdan, a que más tarde les pase algo por no estar correctamente vacunados". Y así me quedo yo más tranquila.
A lo que iba, que me gusta trabajar con niños, bueno, me gustan los programas de salud, en los que todos los niños que vienen están sanitos, y no hay ninguno que lo esté pasando mal (quitando el momento del pinchazo) o en general casi ninguno.

Imagino que no podría ser capaz de trabajar en una planta de oncología pediátrica, esa planta me daría más lástima, pero bueno, son cosas que pasan, desgraciadamente.


Pues lo que yo decía, que me encanta trabajar con niños, que me encantan los niños, aunque por el momento, mejor que los niños sean de otros...


jueves 22 de mayo de 2008

Demasiado tiempo libre

Tengo demasiado tiempo libre, tanto que no se en qué emplearlo porque al cabo de un tiempo todo me termina por aburrir.

Si me pongo a estudiar para las oposiciones, como el tema con el que estoy ahora no me apasiona, las palabras pasan por mi cabeza como si nada, no consigo retener ni lo más mínimo. Subrayo el libro por inercia.

Si me pongo a ver series, al poco tiempo me canso, porque lo que no voy a hacer es pasarme tres o cuatro horas delante del ordenador sin aprovechar el tiempo.

En la casa, ya no se me ocurre qué hacer, si me viera mi madre no me conocería, no se imagina la de cosas que hago o que me invento por hacer de tareas domésticas a lo largo de una jornada.

Podría irme a pasear, pero pasear sola no tiene tanta emoción como hacerlo en compañía, al cabo de un rato me aburro de no decir nada, y mi cabeza la pobre ya tiene bastante con los miles de pensamientos que la abordan a diario como para encima darle yo la tabarra un poco más.

Dormir... la verdad es que si esto fuera en otra época de mi vida, me pasaría el día durmiendo, sin hacer nada, tirada en el sofá, o simplemente sin salir de la cama, con los ojos cerrados y soñando con cualquier cosa, o sin soñar, que realmente me da lo mismo.

Pero claro, después de esto me viene el sentimiento de culpa. Tanto tiempo libre que tengo a lo largo del día y realmente no sé en qué aprovecharlo.

Será que se me hace un mundo esto de no hacer nada, de no trabajar.
Bueno, estar de vacaciones por un tiempo está bien, la verdad es que después de un año y medio como el que he pasado en el que me pasaba más tiempo trabajando que en mi casa, poder tener un respiro no está mal, pero un respiro de tres meses ya va a ser demasiado...

Así que bueno, todavía me queda por pasar el mes de junio de descanso, de reposo, o de aburrimiento (cada uno lo llama como quiere), por lo que, debería de empezar a mirar las cosas desde otro punto de vista...

martes 20 de mayo de 2008

Vida nueva

Acabo de mudarme de casa, bueno, el acabo ese quiere decir más o menos hace unos dos meses...

El principio fue un poco agobiante, tener que dejar el trabajo en Benidorm, venirme aquí sin tenerlo, dejar a mi familia, venir a buscar piso... lo único bueno que tenía el hecho de mudarme era que por fin iba a vivir con mi novio.

Ahora me estoy haciendo a la ciudad, a los cambios, al ritmo de vida que se lleva por aquí, a tener que volver a empezar de cero para algunas cosas (esto es lo que menos me gusta...), pero bueno, parece que las cosas poco a poco van viniendo solas.

Ya he hecho 2 entrevistas de trabajo y mañana tengo la tercera.
La verdad es, que hasta el momento, este tema del trabajo parece que no lo estoy gestionando muy bien, pero bueno, a ver si como dicen a la tercera va la vencida... aunque si no, por lo menos ya tengo asegurados los tres meses de verano.

Echo de menos Benidorm, si digo que no lo hago es mentira.

Ayer hablé con mis compañeras de trabajo y se me revolvía una cosilla por el estómago... ¡¡Lo bien que lo pasamos el verano pasado, y en las guardias, y el resto de turnos!! La verdad es que entre las sustitutas había muy buen rollito, se pasa muy bien...

Echo de menos a mi perra. Cada vez que veía cualquier cosa de animales en la tele, la llamaba y estaba con ella todo el rato del mundo... El otro día casi me da por llamarla para darle un trozo de jamón de york... ayssss!!

Echo de menos a mi familia, a pesar de que me paso el día pegada al teléfono no es lo mismo. Aunque tengo que admitir que me encanta cuando mi abuela me dice "Ayer te puse falta porque no me llamaste, ya decía yo... ¿es que esta niña solo habla con su madre?", acostumbrada a que la llame todas las mañanas, si alguna por un casual no puedo hacerlo y la llamo al día siguiente se pone celosa si el día anterior hablé con mi madre y no con ella...

Pero cuando uno se independiza, van viniendo los cambios, que no tienen porque ser malos, aunque si que sean distintos (de ahí que se les llame cambios ¿no?).

Así que empecé una vida nueva, no con el comienzo de año, pero casi...

domingo 16 de marzo de 2008

Y fueron felices...


Me gusta seguir siendo una niña.
Me encanta levantarme un sábado por la mañana y preguntarme ¿qué echarán hoy en la tele?
No me gustan las responsabilidades de los mayores.

No me gusta despertarme temprano para tener que ir a trabajar, ni pensar que tengo que llegar a final de mes (bueno, esta es una de las preocupaciones que a partir de ahora estará presente en mi cabeza), ni que tengo que pagar la letra de no sé qué, ni ninguna de las preocupaciones de los adultos.

No me gusta pensar que me tengo que despertar pronto para ir a la cola del paro, ni tener que hacer todos los papeles del mundo antes de irme a vivir a Madrid, no me gusta pensar en que tengo que buscar trabajo, que tenemos que buscar piso…

Que estoy agobiada no es ninguna sorpresa y que me gustaría que todas estas cosas hubieran pasado ya, tampoco.
Por eso imagino que estoy en una película de dibujos animados, sólo que esta dura algo más de dos horas.

¡Menos mal que el final de todo esto merece la pena!